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Slán, Dublin

La imagen es una fotografía de Dublín, entre 1900 y 1920, titulada Parnell Square East looking onto O’Connell Street, obtenida en la “National Library of Ireland”: http://catalogue.nli.ie/Record/EAS_1702

La imagen es una fotografía de Dublín, entre 1900 y 1920, titulada Parnell Square East looking onto O’Connell Street, obtenida en la “National Library of Ireland”

La verdad es que me gustaría empezar con una simple biografía del autor del que voy a hablar, James Joyce, pero esto es internet y no creo que pueda hacer una biografía más completa que la de Wikipedia sin que el lector se vea agobiado por tanta información… Un rollo, hablando en plata. Y es una pena, porque a parte de ser muy interesante (y mira que a mí no me gustan las biografías) se entiende mucho mejor lo que voy a decir ahora: el por qué de su exilio. Por este motivo, responderé a la pregunta a partir de sus obras.

Pero hablemos de nuestra querida Irlanda primero. Irlanda, aquella parte del Reino Unido oprimida por la miseria. No tendría sentido hacer esta introducción si no se hablase de Charles Stewart Parnell, el cual, junto con sus socios, formó un partido autonomista (el Irish Parliamentary Party) y, con el apoyo de Gladstone, introdujo el proyecto Home Rule en 1886, que determinaría la independencia de Irlanda. El proyecto fue aceptado por la Cámara de los Comunes pero no por la oposición conservadora de la Cámara de los Lores. En 1890 fue condenado por adulterio con Kitty O’Shea, le denunció su marido. La Iglesia, Gladstone y sus compañeros de partido dejaron de confiar en él. El partido cayó y Parnell pasó a ser “el rey sin corona”. Murió poco después.

Ahora sí, empecemos.

James Joyce: un artista independiente

En Retrato del artista adolescente podemos ver una lucha hacia una autoconsciencia (Startup, Frank, 2001: 22). La obra narra los primeros 20 años del autor y está escrito como una novela de formación en que su pensamiento, antes firme y ordenado, empieza a flaquear y deformarse. La religión, el nacionalismo y la sociedad en sí tienen un peso determinante.

A medida que se va haciendo mayor, el joven Stephen Dédalus (es decir, San Esteban, el primer mártir cristiano, condenado por insistir en que la autoridad de Dios es superior a la Iglésia, y Dédalo, del arquitecto del laberinto de Creta, prisionero en su misma obra) va perdiendo aquella fe ciega en la Iglesia y pasa a inclinarse por la obra de Lord Byron y a establecer su propia manera de pensar. En el capítulo 3 el padre Arnall difunde un largo discurso sobre el pecado y la confesión que impactará en el joven, más aún cuando cae en el “error” de entrar en un prostíbulo. Se confiesa y se siente aliviado, pero sólo por un momento. Después de una dura disciplina piadosa, poco a poco va perdiendo aquella fe y va surgiendo una personalidad diferente.

Al cabo de unos años el padre Dolan, que tiempo antes le castigó de manera severa e injusta, le da la opción de ser cura. Stephen medita largo tiempo, pero se niega a hacer aquel cometido. ¿Qué pasó en él? Hay una conexión entre el repudio hacia el catolicismo irlandés y la declaración de un artista independiente (Attridge, Derek, 1990: 31), una declaración hacia una manera de pensar diferente a las demás.

El nacionalismo es uno de los puntos base de su literatura, aunque siempre ha habido muchas discusiones. A pesar de los ataques a órganos representativos del nacionalismo irlandés, también hay un deseo hacia la independencia: en una conversación con su hermano Stanislaus (en el abril de 1907), que estaba totalmente en contra de un gobierno autónomo, le dijo: “¿No crees que Irlanda tiene derecho a gobernarse a sí misma y que es capaz de hacerlo?” (Ellmann, Richard, 1990: 116). Pero eso no quita que haya un desapego con la sociedad de Dublín, y esto se ve reflejado sobre todo en Dublineses, donde expone su idea sobre la “hemiplejia”: una enfermedad creada por el autor para designar el estado de parálisis en que se encuentra la ciudad. Quizá no fuese de ningún partido ajeno, sino del suyo propio (1990: 115).

Como se ve en la obra Retrato del artista adolescente, hay un desplazamiento desde lo naturalista y realista (posible influencia de Ibsen) hacia un simbolismo que le obligará a superar los límites de esta realidad, como tan patente y agobiante se encuentra en los Dublineses, y a acercarse más a sus propias visiones (Levin, Harry, 1973: 32).

En conclusión: la evolución de Stephen Dédalus está muy conectada con la vida de James Joyce; de esta manera podremos averiguar su percepción de la sociedad de Dublín mediante las opiniones y actos de los personajes (sobre todo de Stephen Dédalus) y el ambiente que recrea en sus obras.

La sociedad de Dublín

Oprimió su rostro contra el cristal de la ventana y atisbó la calle, donde estaba oscureciendo. Vagas formas pasaban aquí y allá a través de la luz triste. Y aquello era la vida. Las letras del nombre de Dublín las tenías grabadas en su cerebro, y allí se entrechocaban furiosamente de un lado a otro con una insistencia ruda y monótona.” (Joyce, 2011: 42)

Como hemos indicado antes, la religión y el nacionalismo son puntos transcendentales que hay que tener en consideración por su peso, no solamente por su literatura, sino por la importancia que tenía tanto para la plebe como para la burguesía.

Volvamos de nuevo a Dublineses, un conjunto de 15 cuentos que retratan el espíritu de todas las clases de la ciudad. Su estructura va desde la infancia, cargada de objetivos y pretensiones, hasta la madurez, donde todos esos deseos se desvanecen a causa de la parálisis que sufren sus ciudadanos (hemiplejia). Como dice Frank Startup, se trata de un camino hacia la desilusión, hacia la frustración personal. Un ejemplo sería “Un encuentro”. Las epifanías famosas del autor presentan la fría realidad a través de una desagradable experiencia. Otro ejemplo sería “Araby”. En resumen, este provincianismo que desata la parálisis impide que los sueños y esperanzas de los personajes se cumplan; este es el tema de Dublineses.

Y es que dentro de la población misma hay una multitud de pensamientos históricos que aún siguen vigentes y que impiden que evolucione. Uno de los más claros ejemplos es la pervivencia del catolicismo y su doctrina académica. Como dice Simon Dédalus (el padre de Stephen): “Una raza gorbernada por los curas y dejada de la mano de Dios” (Joyce, 2011:42).

En cuanto al poder político, hay una peculiar analogía en Ulises: Leopold Bloom se compara con Irlanda, y Boylan, el amante de su mujer, con Inglaterra… Con un curioso sentido del humor (muy pedante, hay que decirlo) el mensaje viene a ser este: vivimos en un país traicionado y usurpado. La figura de Parnell vuelve a cobrar vida, ¿por qué? Porque lo consideraba como un luchador que fracasó a causa de la poca voluntad y el poco movimiento de sus compatriotas.

Conclusión: el por qué de su exilio

Las ambiciones independientes como artista, la búsqueda hacia una autoconsciencia y su repudio hacia las convenciones y hacia la parálisis de la sociedad serían básicamente los motivos principales de su exilio, a parte de los hechos biográficos. Al mismo tiempo que pierde su fe, va creciendo una mentalidad propia y diferente, completamente opuesta a lo que antes pensaba. Su espíritu nacionalista irónicamente se ve abatido por el poco impulso y el provincialismo de sus compatriotas, de aquí que la figura de Parnell sea tan relevante: es una perfecta analogía. La ciudad que se representa en sus libros es un mundo frío, cargado de frustración, de pasiones y objetivos que nunca llegarán a cumplirse. Desde sus primeras obras ya se ve que el protagonista nace en la soledad. Desde un buen principio su inteligencia siempre está aislada de los demás y cada vez lo estará más a medida que se hace mayor, hasta llegar al punto culminante: la decisión de marcharse. Si uno lee su biografía encontrará que hay muchos más argumentos de su exilio, más personales, pero que de ningún modo contradicen lo que he dicho aquí. “En Dublín no hay nada que hacer” afirma (Joyce, 2012: 88), y no encuentra otra solución que marcharse.

Sergi Saranga Reguera

Bibliografía

Obras de James Joyce

-Joyce, James, 2011, Retrato de un artista adolescente, trad. Dámaso Alonso, Madrid, Alianza Editorial.

Joyce, James, 2012, Dublineses, trad. Eduardo Chamorro, Madrid, Alianza Editorial.

-Joyce, James, 2011, Ulises, trad. José María Valverde, Barcelona, Debolsillo.

Otras fuentes

-Attridge, Derek (ed.), 1990, The Cambridge companion to James Joyce, Cambridge, Cambridge University Press.

-Ellmann, Richard, 1990, Cuatro Dublineses: Oscar Wilde, William Butler Yeats, James Joyce, Samuel Beckett, trad. Antonio-Prometeo Moya, Barcelona, Tusquets.

-Levin, Harry, 1973, James Joyce, Fondo de Cultura Económica, México.

-Startup, Frank, 2001, James Joyce: guía para jóvenes, Salamanca, Lóguez.

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