Poesia

Sentada en el sofá, esperándote

Dicen que los besos se calman.

Que cada uno que das

es un poco más fugaz

-y menos intenso-

en comparación al que os disteis en ese, preciso, momento

en el que la distancia decidió

arrancar el vuelo

para quedar entre ambos reducida a cero.

Creedme si escribo que no.

Que hoy mismo he creído volver a ser

la Irene que le besó por primera vez

encerrada en un cuerpo de julio.

Que podría escribir un poema

fruto de cada beso que me diera

rimando tamaño, intensidad, rapidez

y no coincidirían ni uno.

Aunque fuesen muchos lo que vinieran:

dos cuatro dieciséis,

dos mil setecientos, si queréis.

Que os digo que no coincidiría ninguno.

Por mucho que intentara repetirlos

él haría –sin quererlo-

cada uno, de los otros, distinto.

Cada uno el primero

-y el último- de quienes fuimos.

Irene Forteza  Alomar

Anuncis

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s